El amanecer tiñe de dorado la comunidad Santa Rosa, hogar del pueblo qom. Allí, entre el canto de las aves y el susurro del viento, doña Pablina comienza su jornada. Su misión no solo es crear; es preservar, reparar y transformar. Con cada hebra de totora que sus manos entrelazan, ella teje más que una bolsa: teje una historia de resistencia, identidad y esperanza.
El material que guía las manos de doña Pablina es la totora, una planta acuática que brota en los humedales, altos y serenos como testigos del tiempo. Para el pueblo qom, la totora es mucho más que una planta. Durante generaciones, ha sido el pilar de innumerables creaciones: techos, balsas, viviendas y, hoy, bolsas que llevan consigo la promesa de un planeta más limpio. La palma del karanda’y se utiliza junto con la totora para elaborar la cestería qom. Este saber ancestral sigue vigente gracias a proyectos que buscan preservar estas tradiciones y promover su valor cultural.
Pero el camino de esta artesanía no es sencillo. Doña Pablina y sus compañeras deben recorrer largas distancias, pues los humedales cercanos desaparecen bajo el peso de la modernidad. Una vez recolectada, la totora pasa por un arduo proceso de secado y entramado que toma al menos diez días. Al final, de sus manos surge un bolso único, una obra que combina funcionalidad y arte, y que carga consigo la herencia de sus ancestros.

Pero el camino de esta artesanía no es sencillo. Doña Pablina y sus compañeras
deben recorrer largas distancias, pues los humedales cercanos desaparecen bajo
el peso de la modernidad. Una vez recolectada, la totora pasa por un arduo
proceso de secado y entramado que toma al menos diez días. Al final, de sus
manos surge un bolso único, una obra que combina funcionalidad y arte, y que
carga consigo la herencia de sus ancestros.
Campaña Che’na (totora)

Campaña Che’na (totora)
Desde el corazón de Santa Rosa, ha nacido un proyecto que ilumina caminos hacia la sostenibilidad y la justicia climática: la Campaña Che’na. Esta iniciativa, cuyo nombre significa «totora», busca transformar el impacto ambiental del plástico con una solución ancestral que honra la cultura qom.
Che’na es un llamado a la acción, es un puente entre mundos. A través de las cestas de totora, las mujeres qom ofrecen al mundo una alternativa que es tan sostenible como hermosa, mientras comparten el conocimiento heredado de sus madres y abuelas, sobre estos tres pilares:
- Sostenibilidad Ambiental: Las cestas de totora son 100% biodegradables. En un planeta que sufre por el abuso del plástico, estas bolsas representan un acto de amor hacia la Tierra.
- Empoderamiento de las Comunidades Indígenas: Cada cesta adquirida apoya directamente a las artesanas qom, fortaleciendo su economía local y preservando sus tradiciones.
- Arte y Utilidad: Cada pieza es única, una obra maestra que refleja la dedicación y el talento de quien la crea. Además de ser prácticas y resistentes, estas cestas son un símbolo de consumo consciente.
Hoy queremos invitarte a unirte a nuestra campaña para el uso en los supermercados de cestas de totora hechas por mujeres indígenas.
Cuando eliges una cesta de totora, eliges algo más que un objeto; eliges ser parte de un movimiento que apuesta por la sostenibilidad, la equidad y el respeto por las raíces culturales.
Lleva a casa una pieza de historia y transforma tu consumo en un acto consciente. Juntos, podemos construir un mundo donde el cuidado del planeta y la preservación de las tradiciones sean el camino hacia un futuro más justo.
La campaña Che’na forma parte de «Voces del territorio tejiendo el futuro», un entramado de campañas de comunicación llevadas adelante por jóvenes creadores de contenidos digitales propios.

Sé parte, conocé más en https://www.redcreadoresdigitales.com/
Esta iniciativa se implementa gracias al apoyo de Voces para la Acción Climática, en el marco del proyecto Tejiendo redes para la acción climática, efectuado por el Grupo Sunu y cuenta además con el apoyo de WWF, Fundación Avina, Mujeres Nanum y el Colectivo de Mujeres del Gran Chaco Americano.
